Si fuera un día normal

Si hoy fuera un jueves 2 de abril normal, la Biblioteca ya llevaría muchas horas abierta, y como la tarde se está poniendo un poco desapacible, con viento y lluvia, el Parque de San Gil se estaría vaciando poco a poco, y a los usuarios habituales se estarían uniendo todos aquellos que suben a refugiarse del mal tiempo. 
Por el momento del año que es, y tan cerca de las vacaciones escolares de Semana Santa, seguro que la Sala Infantil estaría llena de cartulinas, pegamento y rotuladores para los trabajos escolares de turno sobre los dioses griegos y romanos, el reciclaje, Beethoven, etc., y habría un trasiego constante hacia el Centro de Internet, hasta que al final las olvidadas enciclopedias volvieran a las mesas para solucionar en el último momento las prisas de las madres y padres para que sus hijos entreguen el trabajo a tiempo.
Los asiduos de la prensa ya se habrían leído sus secciones favoritas y estarían en el proceso de cortés intercambio de periódicos: "-Cógelo tú por favor que yo ya he terminado.. - No, no por dios que no hay prisa.....".
Las mesas deberían estar bastante ocupadas, sobre todo porque este año había oposiciones, y la gente del Instituto y de Universidad estarían dando un último repaso para no sentirse tan culpables cuando la semana próxima descansaran un poco de las clases o se fueran unos días de vacaciones. 
Nuestros lectores más habituales estarían viniendo poco a poco para hacer acopio de lecturas para los próximos días. Un poco de charla, preguntar qué les ha parecido el último libro, comentar las novedades, hacer recomendaciones o incluso ayudar a elegir a los indecisos.
Para los niños y niñas que acuden cada semana, toca reponer lecturas. Como hoy es el Día internacional del libro infantil y juvenil, tendríamos preparada una pequeña sección con las obras de Hans Christian Andersen y seguramente alguna saliera a casa de uno de esos niños.
Y en cuanto a los más pequeños que vienen con sus padres, siempre les puede la curiosidad y terminarían asomándose dentro del mostrador de préstamo para ver qué hacemos: "- Es como en los supermercados, pasamos tu carnet y el libro para saber que está apuntado a tu nombre - Vale, ¿entonces ya hemos pagado el libro?  - No, aquí todo es gratis, sólo tienes que devolverlo para que se lo lea otro niño u otra niña".
Y las horas pasan en un ambiente agradable, gente de todas las edades y con diferentes necesidades, dentro de su Biblioteca.
Ésto es muy probable que estuviera ocurriendo si fuera un día normal, así que sólo esperamos que pronto vuelvan esos días normales.
Mientras tanto todos debemos cuidarnos mucho, que ahora mismo es la mejor manera de cuidar de los demás.